POBLACIÓN DE AMÉRICA


POBLACIÓN DE AMÉRICA.  1. Características generales de la población americana. Existen unas características generales, tanto para la población de América del Norte como para Latinoamérica, que se concretan en el carácter reciente de su poblamiento, unido a la renovación que en los últimos cinco siglos ha experimentado la población americana.

    El poblamiento se va a concentrar en una débil ocupación del espacio, apareciendo una gran diferenciación en la organización espacial de América del Norte (colonización anglosajona) y Latinoamérica (colonizada por países mediterráneos).

    Las características que individualizan a América del Norte son la existencia de escasos pobladores antes de la llegada de los anglosajones, no produciéndose entre éstos y la población indígena procesos de mestizaje. La población es eminentemente inmigrante, produciéndose diversas oleadas a lo largo de la historia, que han ocasionado un gran crecimiento demográfico. La densidad de población aún en la actualidad es débil y la población se encuentra concentrada en las ciudades, siendo por tanto una población muy urbanizada.

    En Latinoamérica la población indígena era muy numerosa, sobre todo en América Central, en el Caribe y en las altas mesetas colombianas, aunque el resto del continente estaba prácticamente vacío.

    Existe una gran diversidad étnica, originada por los fuertes procesos de mestizaje entre la población autóctona y las oleadas migratorias. Es una población muy joven, que posee un fuerte crecimiento natural.

    A nivel general, existen unas densidades muy débiles y contrastadas, hay mayores densidades en las islas que en el continente y mayor en las costas que en el interior.

    En algunos países existe una fuerte tendencia a la concentración urbana, pero la mayoría de ellos poseen una población eminentemente rural. Existen, por tanto, claras diferencias entre las dos «Américas», tanto políticas como culturales, económicas, sociales...

    2. Evolución de la población americana.   El poblamiento americano es bastante reciente. Cuando el europeo llega a América, se encuentra con un número escaso de población (población precolombina), que varía según diferentes estimaciones entre 12-50 millones de habitantes, siendo la densidad demográfica de los amerindios muy débil. El reparto de estos amerindios no era homogéneo, existiendo aproximadamente un millón de indios en Norteamérica (cifra escasa, que fue reducida por las epidemias europeas) y de 6-8 millones de población precolombina en América del Sur, que presentaba un mayor desarrollo cultural y técnico.

    Tras el descubrimiento, siguen una serie de etapas de explotación, conquista y colonización, que cambian el destino de América.

    La conquista y colonización no supone un aumento de población; éste se producirá con las migraciones posteriores. La corriente migratoria más importante se produce para las dos «Américas» durante el siglo XIX. A partir de 1820 aparecen los momentos de máxima llegada de población, que coinciden con la revolución industrial en Europa, con el descubrimiento de oro en California y con el de café en Brasil. Se calcula en torno a 60 millones de inmigrantes europeos los que llegan al continente americano.

    El destino de estas migraciones es fundamentalmente EE.UU. y Canadá, debido al mayor poder de atracción que ejercen por una multiplicidad de factores, entre los que juega un importante papel el medio físico (en América del Norte predominan los climas templados, pero en América Latina los climas que dominan son intertropicales). La procedencia de los emigrantes es generalmente europea, británicos, centroeuropeos y rusos en América Latina. La tendencia migratoria continúa hasta 1930, restringiéndose considerablemente a partir de esa fecha.

    3. Movimientos naturales de la población americana.   El gran desarrollo económico de América del Norte radicó en un comportamiento demográfico concreto, centrado en el gran aporte de migración, el gran descenso de las tasas de mortalidad y el incremento en las tasas de natalidad. Este comportamiento ha ido cambiando a lo largo del siglo. Las migraciones se han reducido considerablemente, la mortalidad continúa con tasas reducidas (en torno al 9% ), pero la natalidad ha sufrido un fuerte descenso desde principios de siglo, situándose en torno al 15% .

    El crecimiento natural es reducido, debido al envejecimiento que se está produciendo en la población norteamericana.

    En América Latina el crecimiento demográfico es el más elevado del mundo, situándose aproximadamente en 3%  anual. De mantenerse esta tasa, América Latina doblará su población en unos 24 años. Esto supone un grave problema para estos países, debido a que el crecimiento económico es muy reducido y el demográfico, muy elevado.

    La mortalidad se ha reducido considerablemente, sobre todo la infantil, debido a las mejoras sanitarias y médicas introducidas en estos países, reduciéndose las epidemias y las enfermedades infecciosas. Los países latinoamericanos que poseen unas tasas de mortalidad más elevadas son aquéllos que poseen un mayor componente de población indígena. La mortalidad se sitúa aproximadamente en torno a 8% .

    La tasa de natalidad es una de las más elevadas, detrás de la del continente africano (34% ), lo cual hace que la estructura de edad de Latinoamérica sea muy joven.

    4. Desigual distribución de la población americana.   La distribución de la población en América del Norte es muy irregular. En EE.UU. La densidad gira en torno a 22 hab./km², pero existen fuertes contrastes entre unas zonas y otras. Existen fuertes densidades en la fachada Este y en algunos puntos del Oeste, pero el interior está prácticamente vacío. Desde el Estado de Carolina del Sur, los Estados del Este presentan fuertes densidades, hasta que se debilitan hacia el Oeste del Mississippi. Las causas de estos contrastes son tanto físicas, derivadas del relieve (Rocosas) y de los factores climáticos (extrema continentalidad y aridez), como históricas, debido a que el proceso de colonización comienza por la fachada Este, con la instalación de importantes puertos orientados hacia Europa.

    Así pues, al Este del Mississippi se concentra la mayor parte de la población, debido a la mayor antigüedad de su poblamiento, a su clima más confortable y a la concentración de recursos naturales. Esta zona se convierte además en una gran zona urbana que se establece en torno a dos ejes: desde Washington hasta Boston y al Sur de los Grandes Lagos.

    En Canadá las densidades son menores, en torno a 2 hab./km². La mayor parte de la población se concentra entre Montreal y Quebec, por tanto, hacia el Este. El interior está vacío y al Oeste existen zonas dispersas muy pobladas (Vancouver).

    El América del Norte es importante destacar el carácter urbano de su población. Más del 80%  es urbana, frente al campo, menos poblado.

    La distribución de la población en Latinoamérica también ofrece fuertes diferencias. La densidad es muy baja, 15 hab./km². En el continente la densidad es bastante inferior a las islas. El interior está escasamente poblado, concentrándose en la periferia, tanto en la fachada atlántica como en la pacífica.

    En la atlántica las densidades son más altas, concentrándose la población en una serie de zonas urbanas, en el estuario de la Plata (Rosario, Buenos Aires y Montevideo) y entre Porto Alegre y San Luis (Porto Alegre, São Paulo, Río de Janeiro...) también aparecen fuertes concentraciones entre Caracas y Bogotá.

    En la fachada pacífica existe una menor continuidad en el
poblamiento, prácticamente sólo hay dos áreas equiparables a las de la fachada Este: Santiago de Chile y en torno a Lima y Quito.

     Más del 50%  de la superficie de América Latina está despoblada, o con densidades muy débiles, situadas en torno a la cuenca del Amazonas, al macizo guyano, a las mesetas interiores de Brasil, el desierto de Atakama y el macizo de la Patagonia. Al igual que en América del Norte, en la distribución espacial de la población influyen tanto factores físicos como históricos, ligados a las zonas de poblamiento más antiguo.

    Aunque algunos países de Latinoamérica tienen un elevado porcentaje de población urbana (Chile y Argentina superan el 80%), en la mayor parte de ellos la población rural es muy similar a la urbana, sufriendo ésta un considerable aumento actualmente.

Fuente: Enciclopedia Lafer