Sitios del mundo:

Loading...

Guía de Venecia Los palacios venecianos


Guía de Venecia
Los palacios venecianos
El distintivo arquitectónico más representativo de Venecia es, sin lugar a dudas, el formado por las decenas de palacios que las familias más influyentes de la isla diseminaron por todo lo largo y ancho de la ciudad.
Cada palacio servía como escaparate para las poderosas familias de Venecia, que plasmaban en sus fachadas adornos alusivos a las cualidades, ocupación y estatus de sus dueños. Y claro, en una sociedad mercantil tan competitiva como la de la República veneciana, se fomentó una feroz competición entre familias para poseer el más bello y lujoso palacio, con lo que la riqueza en adornos y decoraciones de sus fachadas puede llegar a ser abrumadora.
Los primeros palacios de la ciudad siguen una particular arquitectura gótica y bizantina, propia de la isla y característica por sus estrechas ventanas con arcos apuntados lobulares, que confieren aire de verticalidad a sus coloristas fachadas. La disposición de estos palacios está forzada por las condiciones urbanas de la ciudad, con lo que presentan un mayor desarrollo en profundidad que en anchura y, en la mayor parte de los casos, dos accesos, uno principal desde el agua y otro posterior desde tierra.
Las entradas, rodeadas por los almacenes, quedaban unidas mediante un gran portalón y sobre éste se levantaba un gran salón en el piso principal rodeado de habitaciones a los lados. En las habitaciones del palacio que daban al canal se instalaban las loggias, que podían ir cerradas con vidrios y que permitían abrir el palacio a la ciudad.
Sobre el piso principal se construían generalmente uno o dos niveles reservados para las plantas nobles y coronando el edificio podían alzarse un pequeño piso y una terraza abierta.
Con el renacimiento y el barroco llegaron las columnatas, los arcos de medio punto y las pinturas murales y adornos masivos. Todos estos elementos llenaron fachadas de nuevos y viejos palacios, que reforma tras reforma, fueron acumulando los nuevos elementos con el paso del tiempo.
El mejor medio de disfrutar de los palacios venecianos es tomar un vaporetto y atravesar todo el Gran Canal, donde se suceden las más bellas fachadas de estos singulares edificios. Es tal la cantidad de palacios de los que disfruta Venecia que solo nos detendremos en una descripción más profunda para aquellos que destacan por su importancia histórica o su especial arquitectura.
Los canales
Antes que por cualquier otra cosa, Venecia es conocida por sus canales y sus puentes, parte esencial del mito de la
ciudad flotante.
Grandes como el Gran Canal, o pequeños hasta el punto de parecer minúsculos acueductos con veredas adjuntas donde a duras penas puede discurrir por ellos una góndola, todos ellos tienen en común la cuidadosa belleza con la que fueron construidos.
El Gran Canal mantiene una profundidad media de 5 metros, lo que permite que sea perfectamente navegable por todo tipo de artilugios flotantes, mientras que el resto de canales tiene una profundidad notablemente menor de unos dos metros, lo que permite solo el paso de barquezuelas, y en ocasiones incluso solo de góndolas.
El Gran canal o Canalasso, cruzado hoy en día por cuatro puentes, es el canal más importante de la ciudad y actúa como espina dorsal del transporte público fluvial de Venecia. Su extremo norte comienza en la laguna, cerca de la estación de trenes de Santa Lucia, y el opuesto acaba frente a la basílica de San Marcos.
El canal tiene una anchura que oscila entre 30 y 90 metros durante su recorrido de 3800 metros de longitud que, con forma de S, atraviesa la ciudad de norte a sur contenido por unos 170 edificios históricos construidos entre los siglos XIII y XVIII.
El Gran Canal sirve como escaparate para las familias más poderosas de la ciudad, que han ido construyendo junto a él sus llamativos y
pretenciosos palazzos de estilos muy variados, que recorren las épocas arquitectónicas bizantina, gótica, renacentista, barroca y neoclásica.
El canalasso es también escenario para las fondaco, propiedades de los mercaderes que instalaban en ellas almacenes y centros de distribución que servían a la vez de hogar para sus familias y centro de trabajo, y para numerosas iglesias, que contribuyen a embellecer el bucólico recorrido que ofrece a los miles de turistas que anualmente surcan sus aguas en vaporettos, góndolas y taxis acuáticos.


Fuente: http://www.allworldguides.com