Antártida


Antártida  :  Continente que ocupa la mayor parte del casquete antártico; su extensión, incluidas las islas y arch. diseminados y separados por grandes distancias (especialmente en los océanos Índico y Atlántico) y también la plataforma helada flotante (ice-shelf), es de 14.107.637 km2, de los cuales 75.600 km2 corresponden a islas (al S del paralelo 63° latitud Sur, así como las Shetland y las Orcadas del S). Limita con los océanos Atlántico, Pacífico e Índico y la separa del continente americano el Pasaje Drake, de unos 1.000 km. aprox. El mar de Weddell (profundidad, 5.000 m.) y el de Ross, en los que hay numerosas islas, penetran profundamente en la masa continental. Ésta llega hasta los 85° de lat. S, pero a partir de los 78° está cubierta por una plataforma helada, hasta la base de la inmensa Barrera de Ross. Las costas son monótonas y llanas. Orográficamente la - se divide en occid. y or. La primera es montañosa, enlazando su relieve con la última cumbre de la América del Sur a través de las islas Sandwich del Sur, las islas Shetland del Sur y las Georgias del Sur; la segunda está formada por mesetas. Grandiosos volcanes, como el Erebus, activo (4.000 m.). La temperatura media mensual en el continente no es nunca superior a los 0 °C, y por esta causa la flora sólo está formada por musgos y líquenes, mientras que la fauna es riquísima, aunque limitada a especies marinas (pingüinos, focas y, sobre todo, ballenas). El subsuelo es rico (carbón, hierro, oro, plata, cobre, níquel, cobalto, cromo, molibdeno y tal vez uranio). Además de estas riquezas, la - constituye un auténtico banco de pruebas de multitud de fenómenos que afectan a la Tierra en general, y la propia masa de hielos antárticos es un factor crucial para la regulación del clima y el equilibrio medioambiental. Hoy existen en la - bases que albergan a más de 4.000 personas de varias nacionalidades, dedicadas a estudios científicos y a efectuar mediciones de todo tipo, en particular de la turbiedad atmosférica y las modificaciones en la capa de ozono. Para salvaguardar la -, se han tomado acuerdos internacionales a partir de 1959, año que se firmó en Washington el Tratado Antártico, por el que 12 países se comprometían a preservar el continente para usos pacíficos. En 1991 se firmó el protocolo de Madrid, en virtud del cual se abría una moratoria indefinida, revisable a los 50 años, para la explotación de las riquezas de la -. Quedaba pendiente, sin embargo, la ratificación del Protocolo por todos los miembros consultivos del Tratado.